 Cuando me despertaba por la mañana echaba de menos una caricia, una voz dulce que me deseara unos buenos días... Sólo el canto de unos palomos me hacía dar cuenta que era otro maté de otro día. No tenía ganas de quitarme ni ducharme, ni siquiera de abrir los ojos, y entonces, como cada día, pensaba cómo había cambiado mi vida....
Querría, necesito explicar mi vida, quizás no me servirá de nada, pero, Biorritmes me da l'oportunidad de hacerlo. Soy una drogadicta, quizás lo he sido toda la vida sin saberlo... Dicen mis padres, que ya de pequeña, era muy inquieta y a las noches no dormía y empezaron a darme unas gotas para poder dormir.
De joven, en la adolescencia, el combinado de Bacardí, el tabaco... Más tarde las copas de alcohol, pastillas por dormir... pero todo era normal, era legal, no hacía nada que la ley no permitiera...
Me casé y no tuvimos problemas económicos. Yo trabajaba en una editorial y mi marido en una entidad bancaria. Más tarde llegaron los hijos: dos niños con dos años de diferencia. Éramos una familia feliz que trabajaba y velaba para la educación de sus hijos porque el día de mañana fueran unos ciudadanos de provecho.
Todo cambió cuando mi hijo grande se dejó la vida en en la carretera, un sábado, a mediodía. Yo morí con él. Fui tan egoísta... No pensé en ningún momento que el otro hijo me necesitaba y que mi marido también padecía como yo.
A finales de año, volví a trabajar porque así me lo aconsejaba todo el mundo, pero yo estaba agotada, sentía dolores por todo el cuerpo... El psiquiatra me daba más pastillas para dormir y por la mañana otraspara espabilarme, pero el dolor era constante. Cuando estaba desesperada, una copa y una pastilla me hacía más efecto... Después, el médico de cabecera va darme me receto opiaceos para el dolor, más tarde mórficos y yo iba siempre con la cabeza nublada.
Perdí el trabajo, una indemnización y hacia casa porque según todo el mundo era un problema grave de depresión y yo no quería salirme. Confieso que estaba deprimida, que no me daba cuenta de muchas cosas que ahora me arrepiento, como estar junto a mi otro hijo que también sentía la pérdida de su hermano. Durante todos estos años me he vistotirada en el sofá, bebida o drogada por las pastillas. Era una manera deevadir todos los problemas y el dolor, la falta de sueño y la necesidad de poder dormir y descansar, esto día tras día... Cada vez se me hacía más insoportable. Mi marido no sabía como hacerme reaccionar, pero él tampoco creía el que yo le decía: que tenía tanto dolor, que me era difícil hacer cualquier cosa...
Después de ir a muchos médicos y hacerme un montón de pruebas me diagnosticaron fibromiálgia y fatiga crónica. No había remedio, pero podían recetarme más mórficos, más pastillas para dormir... y yo no dejaba el alcohol; era la manera de que las pastillas me hicieran más efecto.
Un día, mi hijo sintió a hablar de una asociación de estas enfermedades y se puso contacto. Había muchas más mujeres afectadas como yo. Me hizo prometer que iría y casi arrastrada fui. Me sorprendió la gente que hay enferma y con los mismos problemas que yo! Una de ellas me explicó que, al atardecer antes de ir a dormir, se fumaba un puerro de porro de Maria y que la relajaba mucho, pero yo estaba llena de fármacos, opiáceos, parches de morfina... y necesitaba una desintoxicación, pero no era capaz de hacerlo...
Actualmente, estoy en manos de un psicólogo que está intentando que deje todo el que me estoy tomando, pero no puedo. Ahora, además de las drogas legales, estoy fumando maria pero si no quiero perder al otro hijo y al hombre, tengo que hacer un pensamiento... y ojalá lo haga pronto, porque quiero volver a sentirme una mujer y quiero volver a disfrutar de una caricia y de una palabra dulce.
Tengo que ser valiente e intentar volver a ser la mujer que era antes, aunque sé que nunca volveré a ser la misma...Quiero que mi hijo vuelva a sentir una madre a su lado, lo tengo que hacer por ellos y por mí. Quiero dejar de ser una drogadicta.

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