Agenda quienes somos Contacto fórumfórum Enlaces Suscripciones
Portada La Revista Artículos FM Artículos SFC Psicología Terapias Naturales Vivencias Noticias
 SÍNDROME DEL COLON IRRITABLE (SCI)
 SÍNDROME SECO Y SFC
 EL SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA ( SFC )
 SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA  Y  DEPRESIÓN
 LA RNASA L EN EL DIAGNÓSTICO DE LA SFC
 SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA I ESTRÉS OXIDATIVO.
SÍNDROME DEL COLON IRRITABLE (SCI)

Qué es?
La SCI es un trastorno del funcionamiento del 'aparato digestivo que afecta a todo el trato digestivo y causa trastornos recurrentes del 'aparato digestivo en grados variables.

Qué lo produce?
Hasta ahora no se  ha podido encontrar una causa orgánica como origen del trastorno. Sabemos que los factores emocionales, la dieta, algunos medicamentos y las hormonas pueden alterar los movimientos del intestino.

Los factores más importantes son los trastornos emocionales. La vida que hoy en díallevamos,  las prisas, la ansiedad, el estrés, diferentes problemas y padecimientos personales, los miedos a sufrir otras enfermedades, etc.

La SCI también puede formar parte de los síntomas que pertenecen a otras enfermedades, por ejemplo, cuando se producen somatitzacions, tal es el caso de la fibromiàlgia, la fatiga crónica, las fobias...

Como se produce?
Tienen relación las matemáticas o la física con la diarrea? Pues sí, todos podemos entender que en una situación estresantet cómo puede ser afrontar un examen, se producen alteraciones digestivas, “los retortijones de los exámenes”. También sabemos que la expresión popular “se caga de miedo” no es nada más que la manifestación verbal de'este trastorno digestivo. Ante una situación de desequilibrio emocional nuestro tubo digestivo aumenta su actividad, produciendo un movimiento más rápido de su contenido digestivo, acelerando su tránsito, de forma que producimos unas deposiciones poco hazañas y líquidas, en resumen: la diarrea. Si el problema es más grave, también es más importante la respuesta del tubo digestivo. Entonces las contracciones intestinales pueden ser tan fuertes que acontezcan no-efectivas, es decir, podemos sufrir espasmos y estrechamiento. Los espasmos son muy dolorosos y acostumbran a localizarse a otros lugares. Así, tenemos el “nudo” o tapón “” a nivel de la parte más alta de la barriga, bajo el apéndice xifoides, también en la fundición ilíaca derecha o zona del apéndice y finalmente,en la zona hipogàstrica o bajo vientre. Además, nos pasan otras cosas: se produce más ácido gástrico, más moco intestinal y más meteorismo. Tragamos involuntariamente mucho  aire, esto hace que aumente la sensación de abultamiento y entonces sufrimos de vientos o gases y eructos.

Como lo podemos diagnosticar?
No existe ninguna prueba o análisis que nos confirme el diagnóstico de Síndrome del Colon Irritable; por lo tanto, el diagnóstico es hace por exclusión, es decir, el médico intenta descartar en el paciente todas las posibles enfermedades que se asemejan o que se podrían confundir. Por lo tanto, es importante ir al médico para excluir y/o descartar la presencia de enfermedades acompañantes.

A quienes afecta ?
La SCI es muy frecuente, afectando a más de la mitad de la población. Aun cuando se puede sufrir a cualquier edad, es más frecuente a partir de la segunda o tercera década de la vida.

Se puede curar?
La respuesta es NO. Pero es un no pequeño puesto que la SCI no es una enfermedad sino un síndrome. Por lo tanto, no se puede curar una persona que no esté enferma, lo que se ha de intentar resolver es su causa y automáticamente se resolverá la simptomatologia que tenemos.

Tratamiento
El tratamiento es sintomático. Se deben tratar dos cosas: los síntomas que sufrimos y la causa que los produce. Por ejemplo, si tenemos una SCI por culpa de una angustia o ansiedad, hace falta tratar la ansiedad con medicamentos ansiolíticos y tratar también los síntomas de SCI: como los gases, los espasmos, la diarrea y el exceso de ácido del estómago. El mejor tratamiento es ir al médico para que descarte la presencia de cualquier otro enfermedad. Una vez descartada la posibilidad de sufrir cualquier otro problema lo que debemos hacer es no obsesionarnos y ser positivos. No pensar por ejemplo que “tengo un cáncer” o que el médico “seguro que no acierta lo que tengo”. Debemos tener presente que la evolución de este Síndrome es crónica y que por lo tanto es muy probable que se pueda repetir cada vez que nos preocupamos o sufrimos por cualquier motivo o causa. Es muy importante tener presente que siempre delante de la duda hace falta consultar al médico.

Dr. Lluís Ballús y Planas
Cirujano General y de'l Aparato Digestivo.

 
 
Botón para volver a principio de página
SÍNDROME SECO Y SFC

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es un proceso multisistémico definido por los criterios diagnósticos internacionales del Centro de Enfermedades de Atlanta (CDC) o de Fukuda, como un proceso de reciente descripción caracterizado por una fatiga invalidante de más de 6 meses de evolución, intolerancia al ejercicio físico, sueño no reparador y alteraciones en la concentración y memoria. En su fisiopatología se considera que sobre una base de predisposición genética, actuaría un agente desencadenante (virus, bacterias intracelulares, exposición a tóxicos, estrés físico y/o psíquico mantenido, entre otros), que desencadenaría una respuesta inmune anómala en la que estarían implicadas la vía de la ribonucleasa y la 2-5 sintetasa. Como consecuencia de este desarreglo inmune crónico, constatamos multitud de procesos de base inmunológica tales como el fenómeno de Raynaud, artralgias, aftas bucales, endometriosis, hipersensibilidad a metales, hipersensibilidad a fármacos, procesos de atopía tales como asma bronquial y urticaria. Dentro de estos fenómenos inmunes destaca la existencia del síndrome seco (SS), dentro de los diversos cuadros comórbidos que suelen acompañar el SFC, tales como la fibromialgia, el síndrome miofacial, tendinopatías y la disfunción neurovegetativa.

El SS, vendrá definido por la presencia de xerostomia (sequedad de boca) y xeroftalmia (sequedad ocular), que clínicamente será referido como escozor ocular, sensación de arenilla ocular y conjuntivitis de repetición. Así mismo dicho SS, también ocasionará sequedad faríngea y traqueal, siendo uno de los elementos implicados en la presencia de tos crónica que refieren estos pacientes y sequedad vaginal, que condicionará una disminución de la lubricidad vaginal y será otro elemento que distorsionará gravemente la relación sexual en estas pacientes, junto con la disminución de la libido, la intolerancia al ejercicio físico y la hipersensibilidad al tacto.

Hemos de mencionar diversos aspectos al considerar el SS, en primer lugar que un importante número de fármacos que pueden tomar estos pacientes pueden ocasionarlo y que se debe diferenciar de una entidad inmunológica denominada Síndrome de Sjögren que tiene unos criterios propios. Y así se debe diferenciar el Síndrome de Sjögren que puede condicionar una cuadro de fatiga crónica, como cualquier proceso de base autoinmune y el SFC con síndrome seco acompañante como elemento comórbido.

Para el diagnóstico del SS junto a la historia clínica y exploración física, son importantes los estudios oftalmológicos para poner de manifiesto la xeroftalmia, tales como el test de Shimer y el test de Rosa de Bengala. Se puede practicar también una gammagrafía de glándulas salivares que evidencia una disminución de la captación del trazador, estableciéndose una estratificación de I-IV grados y en alguna ocasión también se puede practicar una biopsia de glándula salivar menor que puede poner de manifiesto un determinado grado de destrucción glandular y un infiltrado linfocitario difuso.

En el tratamiento del SS, se debe informar en primer lugar que se trata de un proceso no grave, aunque sí que puede ocasionar diversas molestias de variada índole. En primer lugar para el tratamiento de la xerostomia es importante la correcta hidratación y aunque existe saliva artificial disponible en farmacias, no es bien tolerada y es importante el control periódico y minucioso por el odontólogo para evitar las complicaciones infecciosas. Para la xeroftalmia es importante la aplicación diaria de lágrimas artificiales y evitar la aparición de complicaciones infecciosas tales como blefaritis y conjuntivitis.

Es importante tener en cuenta que debido a la hiposecreción vaginal, si no se utilizan cremas, el acto sexual puede resultar doloroso.

Dr. José Alegre Martín
Coordinador Unidad SFC Hospital Vall d'Hebron de Barcelona.
Colaborador Unidad SFC Centro Médico Delfos de Barcelona.
Miembro del grupo asesor del SFC en el Ministerio de Sanidad y el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya.

 
 
Botón para volver a principio de página
EL SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA ( SFC )

¿Qué es?

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es un cuadro clínico complejo y crónico donde  predomina una fatiga profunda e insuperable que no disminuye con reposo. Puede empeorar con la actividad física y mental, disminuye las actividades de forma considerable y es de nueva aparición. Se acompaña de otros síntomas que la convierten en una enfermedad MULTI-SISTÉMICA Y DISCAPACITANTE y entre sus causas destacan los agentes infecciosos, especialmente los virus, que desencadenan trastornos inmunológicos, neurológicos, neuromusculares y neuroendocrinos.

¿Cuáles pueden ser los síntomas?

 Fatiga extrema 
 Dolor generalitzado 
 Febrícula persistente o hipotermia 
 Alteraciones del sueño
 Depresión y ansiedad 
 Pérdida  de memoria y concentración 
 Colon irritable /Estreñimiento 
 Acalculia 
Inestabilidad motora 
 Parestesias 
 Faringitis 
Cefalea (dolor de cabeza) 
Alergias 
 Otros

¿Cómo se obtiene un diagnóstico?

Según define el Centro de Control y prevención de enfermedades de Atlanta (CDC), estaríamos delante de un caso de SFC cuando:

· La fatiga dura más de seis meses consecutivos, no es consecuencia del ejercicio físico y no se alivia con el reposo.

· El malestar después del ejercicio dura más de 24 horas.

· Se han excluido enfermedades preexistentes o de sintomatología similar, en base a los resultados de los análisis, examen del estado físico y mental y revisión de la historia clínica.

· Coinciden cuatro o más síntomas, aparte de la fatiga, de manera persistente o con recaídas durante más de 6 meses consecutivos.

¿A quién afecta?

Según los estudios, se estima que la padece entre el 0,3 y el 0,5 % de la población. Afecta, esencialmente, a adultos jóvenes y predomina en el sexo femenino. En todo caso, es una enfermedad de detección cada vez más frecuente.

¿Es contagiosa?

Su origen es desconocido. No hay ninguna evidencia que la SFC se pueda contagiar, aunque no está descartado. Según la Cruz Roja Americana, los afectados de SFC no deben ser donantes de sangre ni órganos.

¿Se puede curar?

No existe actualmente un tratamiento etiológico o curativo. No obstante, se pueden mejorar muchos de sus síntomas. Hace falta aprender a conocer los factores que mejoran y empeoran el estado general de cada paciente. Hay que evitar factores agravantes y es importante adaptarse al curso de la enfermedad.

Tratamiento

El abordaje terapéutico es complejo y obliga a la combinación de diferentes modalidades terapéuticas. Requiere el control de equipos especializados. El objetivo es, actualmente, el alivio de los síntomas y la adaptación del enfermo. El médico, junto con el paciente, tiene que desarrollar un programa adaptado individualmente que le proporcione la máxima percepción de mejoría.

¿Es una enfermedad invalidante?

No todos los afectados de SFC presentan todos los síntomas posibles, pueden manifestarse algunos de nuevos, desaparecer algunos anteriores y ser fluctuantes tanto en el tiempo como en la intensidad. La severidad de la sintomatología varía de un paciente a otro. La evolución es hacia la cronicidad. El curso del SFC es imprevisible y se alternan períodos de relativa remisión con “brotes” o “crisis”. Comporta llegar a diferentes grados de incapacidad. En algunos casos, llega a ser realmente invalidante.

Dr. Ferran García
Reumatólogo
Director del Instituto Ferran de Reumatología
www.institutferran.org

 
 
Botón para volver a principio de página
SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA Y DEPRESIÓN
©AFTDAO

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es un proceso nosológico definido por los criterios internacionales de Fukuda en 1994, bajo la supervisión del Centro de Enfermedades de Atlanta. El síntoma predominante es una fatiga crónica persistente o intermitente durante 6 meses, que se presenta de nuevo o con inicio definido y que no es resultado de esfuerzos recientes; no mejora claramente con el descanso; ocasiona una reducción considerable de los niveles previos de actividad cotidiana del paciente.

Históricamente siempre ha estado relacionado el Síndrome de Fatiga Crónica con la depresión, entre otras cosas porque un gran porcentaje de pacientes han sido previamente diagnosticados de alguna forma de depresión y también que no se ha observado ninguna respuesta al tratamiento con antidepresivos.(...)

Otro punto de conexión entre el SFC y la depresión, está en el capitulo de los síntomas neuropsicológicos, con la presencia de sintomatología depresiva dentro de los mismos.(...)

En resumen, si bien el SFC siempre ha estado unido históricamente a la depresión, en el momento actual, es importante conocer que la depresión mayor, ya no constituiría un proceso excluyente, dado que si bien puede condicionar fatiga crónica, no es causa de los criterios de síndrome de fatiga crónica y en los casos de duda la determinación de la ribonucleasa L en los monocitos de la sangre periférica puede ser de utilidad. Por otra parte debemos conocer el importante componente de ansiedad en estos pacientes que precisan tratamiento ansiolítico y la importancia del tratamiento con amitriptilina a dosis bajas en los pacientes con dolor generalizado, tan sólo limitado por la hipersensibilidad a dicho fármaco que se puede observar hasta en el 20-30% de los pacientes, aun iniciando dicho fármaco a dosis progresivas.

Dr. José Alegre Martin.
Coordinador de la Unidad del Síndrome de Fatiga Crónica en el Hospital Valle Hebrón de Barcelona.
Colaborador de la Unidad del Síndrome de Fatiga Crónica en el Centro Médico Delfos de Barcelona.
Miembro del grupo asesor del Síndrome de Fatiga Crónica en el Ministerio de Sanidad y en Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña.

ARTÍCULO COMPLETO BIORRITMES 01 (ABRIL 05)

 
 
Botón para volver a principio de página
LA RNASA L EN EL DIAGNÓSTICO DE LA SFC

En 1988, Holmes et al, en colaboración con el Centro de Enfermedades de Atlanta, CDC propusieron una definición con los primeros criterios diagnósticos del síndrome de la fatiga crónica (SFC). Estos criterios fueron modificados por Fukuda et al, después de conseguir un amplio consenso, fueron denominados “criterios internacionales”. Según estos criterios el diagnóstico de SFC, se basa en el cumplimientos de dos criterios mayores y en la coexistencia de al menos 4 de una serie de criterios asociados, consensuales predominantemente en la Sintomatología muscular y neuropsicológica.

Criterios mayores

1. Fatiga crónica persistente o intermitente durante 6 meses, que se presenta nuevamente o con indicios definidos y que no es el resultado de esfuerzos recientes, no mejora con el descanso, y ocasiona una reducción considerable de niveles previos a la actividad cotidiana del paciente.

2. Exclusión de otras enfermedades potencialmente causantes de la fatiga crónica

Criterios menores

Deben estar presentes, de manera concurrente, 4 o más signos o síntomas de los que se relacionan, todos ellos persistentes durante 6 meses o más y posteriores a la fatiga:

1 . Trastornos de concentración o memoria reciente

2 . Odinofagia

3 . Adenopatías cervicales o axilares dolorosas

4 . Mialgias

5 . Poliartralgias sin signos inflamatorios

6 . Cefalea de inicio reciente o de características diferentes de la habitual

7 . Sueño no reparador

8 . Malestar postesfuerzo de larga duración superior a las 24 horas

El SFC es una afección que afecta a todo el organismo, la causa o el factor desencadenante puede ser variado, predominante el inicio desprendido de una infección vírica o por gérmenes que entran dentro la célula o intracelulares. A partir de este momento inicial se produce una alteración o disfunción del sistema de defensa y con la producción de un montón de sustancias denominadas citoquinas, se produce una interferencia en las diferentes funciones de las células, órganos y tejidos de los pacientes afectados por el SFC. Esta respuesta alterada continúa, con brotes de la enfermedad en relación al aumento o al descenso de estos productos de defensa y la reactivación del virus y gérmenes intracelulares. También se ha comprobado que existiría una predisposición genética para el desarrollo de este síndrome.

A lo largo de los últimos años se han implicado numerosos agentes infecciosos como causa o agente desencadenante del SFC, dado su inicio pseudogripal o infeccioso en muchos casos. Un 70% de los pacientes asocian el inicio del SFC con una infección vírica, sean las infecciones del trato respiratorio superior o inferior las más frecuentes. En algunos casos, se ha podido asociar la infección por un patógeno con el inicio de los síntomas del SFC, pero, no se ha podido identificar un solo agente infeccioso como único agente casual. Actualmente las investigaciones van más dirigidas a una reactivación del virus que estarían como dormidos o también denominados “latentes” que a una infección adquirida al tiempo de iniciar los síntomas del síndrome. Entre estos virus implicados se incluye el Epdtein Barr, el citomegalovirus (CMV), el virus herpes 6, los enterovirus y los retrovirus. Dentro de los gérmenes bacterianos se implican las brucelas, micoplasma, borrelias y chlamidias.

La activación crónica de las defensas ocasionará una alteración de la respuesta inmune, con una producción anormal de sustancias denominadas “citoquines” predominante de las que dan lugar a la inflamación (th2: IL-4, IL-5, IL-10) y disminución de las que son importantes por una correcta respuesta antiviral o (th1: IL-2 , IFN gama). La respuesta de las Th2 da lugar a la producción de anticuerpos y esto explicaría los fenómenos de la autoinmunidad observados en algunos pacientes como los del síndrome seco, antecedentes de rinitis, asma y hipersensibilidad a los fármacos entre otras.

Una situación clínica en que aparecen síntomas parecidos al SFC, es la que se da en los pacientes infectados por el virus de la hepatitis C, cuando son tratados de manera continuada con interferones-IFN alfa o beta. Esto sugiere que el IFN desencadena algún trastorno que también da la fatiga crónica.

Cuando una célula es infectada, se activan los mecanismos de acción contra los virus que consiste en inhibir la producción de proteínas (acción de la Protein Kinasa R (PKR), bloquear la replicación viral o destruir el material geonómico (RNA) o mRNA virales intermedia la activación de la 2-5 oligoadenilato sintetasa (2-5 OAS) que a la vez activa la Rnasa L.

La Rnasa L es una endonucleasa de 741 aminoácidos que tienen la función doble durante la infección, de una parte ejerce una función antiviral de destrucción de las RNAs de origen viral, mientras que por otro, degrada el mRNA de la PKR (incluido por el INF). Con esto, se consigue que el efecto del IFN sea transitorio y dé la oportunidad a la célula a recuperarse, siempre y cuando no haya una re-estimulación continuada. La Rnasa L se puede activar de manera alternativa, por acción de la elastasa leucocitaria humana, que parte la proteína nativa de 83 kDa y se forma así una Rnasa L más corta, de 37 kDa, que es más activa que la forma normal.

De Meirleir constata como el cociente entre la molécula de 37 kDa y la de 83 kDa, es útil para diferenciar los pacientes con la SFC de los afectados de fibromialgia o depresión mayor. Esta Rnasa L puede dar lugar a una alteración de los canales iónicos celulares, y puede dar el caso a una canalopatía que da muchos de los síntomas del SFC. El aumento de la actividad de la protein quinasa R (PKR) otra enzima proteolítica, de una parte da la inducción de la apoptosis, (o muerte celular programada), un mecanismo fisiológico encargado del control y la eliminación de las células defectuosas, viejas o en exceso, o tumorales, y por otro lado, estimula la producción de oxígeno nítrico, que su función es la de neurotransmisor y neuromedulador, y causa relajación de las células musculares y vasodilatación: esta acción del óxido nítrico, junto con el descenso de la angiotensina II y el descenso de la actividad de la célula mineralocorticoides lleva a la aparición de la enfermedad del sistema nervioso vegetativo en forma de hipotensió ortostática (mareo, lipotimias, síncopes), y que se ha comentado que puede tener una predisposición genética de base (esquema 1).

Los marcadores biológicos que pueden tener una gran utilidad en el diagnóstico, estratificación de la severidad de la fatiga, y posteriormente en el tratamiento, sería lo cociente Rnasa L (37 kDa/83 kDa), actividad Rnasa L, elastasa monocitaria y actividad de la PKR, que ya se pueden determinar en laboratorios de investigación de Europa.

En relación a la implicación de estos marcadores en la respuesta del tratamiento del SFC con la negativación de la Rnasa L, son de interés los ensayos clínicos terapéuticos realizados con el pli-1 , 12-CU (ampligen), que puede negativizar la Rnasa L, y que se asocia con la mejora de la Sintomatología clínica en el SFC.

Dr. José Alegre
Coordinador de la Unidad SFC Hospital Vall d'Hebron.
Colaborador de la Unidad SFC Centro Médico Delfos.
Miembro del grupo asesor SFC en el Ministerio de Sanidad y en el Dept. de Salud de la Generalitat de Catalunya.

 
 
Botón para volver a principio de página
SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA I ESTRÉS OXIDATIVO.

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es una enfermedad adquirida, sistémica y severa que puede ser debilitante. Se manifiesta mediante síntomas basados predominantemente en alteraciones neurológicas, inmunológicas y endocrinológicas; su patogénesis probablemente es multifactorial. El SFC representa un grupo heterogéneo de pacientes que manifiestan síntomas complejos con diversos grados de fatiga, reserva limitada para el ejercicio y disfunción cognitiva.

Las causas del SFC son desconocidas, aunque algunos estudios indican que múltiples deficiencias nutricionales, intolerancia alimentaria o situaciones extremas de estrés físico o mental pueden desencadenar fatiga crónica. Los estudios también indican que el SFC puede ser activado por el sistema inmunitario, por diversas alteraciones del eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal o por la reactivación de ciertos agentes infecciosos en el organismo. A pesar de los considerables esfuerzos de investigación realizados, no se ha hallado una única causa etiológica. Es probable que múltiples factores promuevan su desarrollo, algunas veces con los mismos factores actuando como causantes o causados por el síndrome. Muchos de estos factores constituyen entidades fisiopatológicas específicas que caracterizan ciertos subgrupos de pacientes con fatiga crónica (Tabla 1). Además, existen numerosos factores que, al parecer, favorecen o promueven el desarrollo del SFC (Tabla 2).

Tabla 1. Etiologías sospechosas del SFC.

•     Infecciones virales y síndrome de fatiga post-viral

•     Fibromialgia

•     Hipotensión mediada neurológicamente

•     Disfunción biológica psicógena

•     Síndrome de células natural killer (células asesinas) disminuidas

Tabla 2. Factores sospechosos de promover un SFC

• Hipoxemia

• Disfunción endocrina

• Disfunción inmunológica

• Disfunción relacionada con el estrés

• Trastorno somatomorfo

• Deficiencias nutricionales marginales

• Hiperpermeabilidad intestinal

• Sobrecrecimiento de la flora intestinal patógena (disbiosis)

• Sensibilidad a alimentos y a sustancias químicas

• Toxicidad por sustancias químicas

• Toxicidad por metales pesados

Estudios recientes indican que el estrés oxidativo podría intervenir de alguna manera en la patogénesis del SFC. Esto sugiere que los antioxidantes pueden ser beneficiosos en el tratamiento de este síndrome. De este modo, el papel del estrés oxidativo en el SFC es un foco emergente y novedoso de investigación.

Pero, ¿qué es el estrés oxidativo?

En esencia, el estrés oxidativo se refiere a la situación de grave desequilibrio entre la producción de ROS (reactive oxygen species)/RNS (reactive nitrogen species) y las defensas antioxidantes.

En principio, el estrés oxidativo puede ser el resultado de:

a) Una disminución de los antioxidantes, por ejemplo, por mutaciones que afectan a las enzimas que intervienen en la defensa antioxidante, como la cobre-zinc superóxido dismutasa (CuZnSOD), manganeso superóxido dismutasa (MnSOD) o la glutation peroxidasa. También el estrés oxidativo puede ser por la depleción de los antioxidantes de la dieta y otros constituyentes esenciales de la dieta.

b) Un aumento de la producción de ROS/RNS, como por ejemplo, por la exposición a elevadas concentraciones de O2, por la presencia de toxinas que son metabolizadas para producir ROS/RNS, o por la excesiva activación de sistemas ROS/RNS “naturales”, como por ejemplo, una inapropiada activación de células fagocíticas en enfermedades inflamatorias crónicas, como la artritis reumatoidea y la colitis ulcerosa.

El estrés oxidativo puede provocar una adaptación o una lesión celular. Las células pueden generalmente tolerar un leve estrés oxidativo, lo que comporta la regulación al alza de la síntesis del sistema defensivo antioxidante en un intento por restablecer el balance oxidante/antioxidante. Los mecanismos de adaptación  a menudo comprenden cambios en la expresión genética cuyo resultado es un aumento de las defensas antioxidantes. Sin embargo, bien es cierto que la adaptación al estrés oxidativo no necesita únicamente un aumento de las defensas antioxidantes. La respuesta a la agresión  puede ser reversible: la célula entra en un nuevo estadio alterado temporal o prolongado que no conduce a la muerte celular. Las respuestas reversibles pueden ser transitorias o pueden ser acontecimientos precoces en respuesta a una agresión que eventualmente conduce a una lesión irreversible. A veces, las respuestas reversibles son sostenidas, lo que se conoce como adaptación celular, concepto al que nos referíamos anteriormente.

Una célula expuesta a un severo estrés oxidativo puede morir. La muerte celular puede ocurrir básicamente por dos mecanismos, necrosis y apoptosis. La necrosis se caracteriza morfológicamente por pérdida de la integridad de la membrana celular, floculación de la cromatina, tumefacción de la célula y lisis y desintegración de la organelas. Las consecuencias bioquímicas son: pérdida de la regulación de la homeostasis iónica, proceso que no requiere energía (proceso pasivo). Implica, desde el punto de vista fisiológico, la muerte de grupos de células inducida por alteraciones no fisiológicas, la fagocitosis por macrófagos así como una respuesta inflamatoria significativa. La apoptosis se caracteriza morfológicamente por una condensación de la membrana celular, aunque sin pérdida de la integridad, agregación de la cromatina a la membrana nuclear, condensación celular (contracción celular), formación de cuerpos apoptóticos, pero sin desintegración de las organellas que permanecen intactas. Es un proceso activo dependiente de energía (ATP). Los efectos fisiológicos consiste en la muerte celular individual provocado por estímulos fisiológicos, fagocitosis por las células adyacentes o por macrófagos y no implica un proceso inflamatorio.  

¿Existe una relación entre el estrés oxidativo y el SFC?

Aun cuando no existe una evidencia en el sentido de si el estrés oxidativo es una causa o la consecuencia de esta enfermedad, estudios recientes han demostrado que el estrés oxidativo contribuye a la fisiopatología y síntomas clínicos del SFC. Teóricamente, el estrés oxidativo puede ser causado por un aumento en la generación de especies oxígeno reactivas, de la cual la disfunción mitocondrial se cree que es su principal fuente, o bien puede ser causado por una disminución de la eficiencia de los sistemas enzimáticos antioxidantes. La hipótesis del peroxinitrito describe un mecanismo celular de estrés oxidativo que puede jugar un papel en la génesis y perpetuación del SFC. El peroxinitrito es un poderoso oxidante formado de la reacción de dos radicales libres relativamente no reactivos, el óxido nítrico y el superóxido. Pall sugiere que el elevado contenido de peroxinitrito produce una disfunción mitocondrial, peroxidación lipídica y, a través de un feedback positivo, elevados niveles de citocinas inflamatorias (IFN-, IL-1, IL-6, TNF-). Estas citocinas, a su vez, producen óxido nítrico que combina con el superóxido para formar el potente oxidante peroxinitrito, perpetuando, a su vez, el ciclo. El objetivo del peroxinitrito es la mitocondria, lo que explicaría, según Pall, la disfunción mitocondrial en los pacientes con SFC. Además, las enzimas mitocondriales succínico dehidrogenasa y cis-aconitasa son inactivadas por el peroxinitrito. Cabe destacar que en pacientes con SFC se ha encontrado una disminución de la actividad de la succínico dehidrogenasa.

Manuel y Keeloy et al (2001) demuestran que los pacientes con SFC tienen bajas concentraciones séricas de transferrina y una elevada peroxidación lipoproteica, lo que indica que estos pacientes  presentan una sensibilidad aumentada de las LDL y VLDL a la peroxidación inducida por el cobre y que ambas están relacionadas con los bajos niveles de transferrina y a otros efectos pro-oxidativos no identificados del SFC. Richards et al (2000) encontraron que los pacientes con SFC tienen elevados niveles de metahemoglobina, un producto de la oxidación del hierro que es un marcador del estrés oxidativo.

Se ha demostrado que el ejercicio aumenta la producción de oxidantes. Afortunadamente, la práctica regular del ejercicio de resistencia produce una adaptación de la capacidad antioxidante del músculo esquelético, que protege a los miocitos frente a los efectos perjudiciales de los oxidantes y previene la lesión celular. Un estudio de la oferta de oxígeno al músculo en pacientes con SFC encontró que tanto la oferta de oxígeno como el metabolismo oxidativo están significativamente reducidos en estos pacientes tras el ejercicio, comparado con controles sedentarios.

Se han descrito diversos suplementos dietéticos que poseen una actividad antioxidante. Un derivado del triptófano, la melatonina, sintetizado a partir de aquél, se ha demostrado que es un efectivo antioxidante. Desintoxica una variedad de radicales libres, incluido los radicales hidroxilos, el anión peroxinitrito y el óxido nítrico. Además, estimula varios enzimas antioxidantes, incluido la glutation peroxidasa, glutation reductasa, glucosa-6-fosfato dehidrogenasa y la superóxido dismutasa y, a la inversa, inhibe la enzima pro-oxidativa el óxido nítrico sintetasa. Yunus et al (1992) encuentran que el ratio del transporte del triptófano así como los niveles plasmáticos son más bajos en pacientes con fibromialgia que en controles sanos. Otros suplementos dietéticos como el selenio, que estimula la actividad de la glutation peroxidasa, el glutation, que reduce el glutation directamente aumentando los niveles y el coenzima Q10, que mejora la función mitocondrial (interviene en el proceso de la fosforilización oxidativa en la mitocondria) ejerciendo a la vez una acción neuroprotectora, entre otros, pueden ser de utilidad como antioxidantes en el SFC.

José Mª Rosés
Instituto de Biometría Aplicada (BIOMET)
Barcelona

 
 
Botón para volver a principio de página

Apartado de correos, 22 - 08600 Berga
tel.: 902 50 12 25 - biorritmes@biorritmes.com :
Aviso Legal
powered by bit-x0 Web optimizada 1024 x 768